Hospital San Juan de Dios

La historia de Aarón, un ejemplo de superación

Aarón tiene once años, cursa quinto de Primaria y es un gran aficionado al fútbol. Juega de medio y extremo en  su equipo ‘Los Atómicos de Córdoba’, y  es  un apasionado del Córdoba CF y del Real Madrid, con quienes este año le está tocando sufrir. Asegura que, aunque no le gusta el cole, “va […]

Aarón tiene once años, cursa quinto de Primaria y es un gran aficionado al fútbol. Juega de medio y extremo en  su equipo ‘Los Atómicos de Córdoba’, y  es  un apasionado del Córdoba CF y del Real Madrid, con quienes este año le está tocando sufrir. Asegura que, aunque no le gusta el cole, “va aprobando” y asume con responsabilidad sus tareas. Hasta aquí nada fuera de lo común en un niño de su edad, si no fuera porque Aarón tiene una miopatía congénita, una enfermedad neuromuscular que dificulta su movilidad y le hace vivir acompañado de un respirador.

Este pequeño es uno de los tres niños que la Obra Social ‘Hermano Bonifacio’ del Hospital San Juan de Dios de Córdoba tiene becados para poder continuar con su tratamiento de estimulación en el Centro de Atención Infantil Temprana (CAIT) del hospital de la Orden de San Juan de Dios, hasta que cumplan los 12 años.

“Desde el principio teníamos claro que queríamos normalizar su vida lo más posible, y con 3 años ya fue al cole y se luchó para que pusieran una enfermera en el aula”, asegura Susana Sánchez, su madre, una luchadora imparable que no pierde la sonrisa y que se ha empeñado, junto a su marido, Miguel, y Ángela, la abuela del pequeño, en que Aarón pueda hacer prácticamente todo lo que hace un niño de su edad.

Y es que desde su nacimiento, pasó cinco meses en la UCI debido a su enfermedad, están acostumbrados a no dejar de luchar con este objetivo, desde ir a la playa o a la piscina, hasta jugar al fútbol, o viajar a PortAventura o Eurodisney. Algo que les ha llevado, además,  a agudizar el ingenio para hacerlo posible, diseñando ellos mismos alternativas que le posibilitaran hacer todas estas cosas.

“Todos nos esforzamos y lo hemos intentado, pero el que mejor ha respondido ha sido él. Es muy responsable y muy sensible con sus amigos. Con él hemos trabajado mucho su inteligencia emocional , para que asuma sus limitaciones, pero sin que esto suponga un freno para sus metas, solamente debe saber que quizás, para conseguirlas, tendrá que hacer un esfuerzo mayor”, asegura Susana.

Desde luego, fuerzas no le faltan a esta familia, que, sin el apoyo de la abuela Ángela no hubiera conseguido ir superando etapas, al mismo ritmo que su hijo. “La vida de un niño con una discapacidad es muy dura, son muchas etapas, conlleva multitud de operaciones, periodos de más preocupación y otros en los que estás más relajado. Pero cuando él está bien, tú también lo estás”.

A pesar de esto, de la dificultad del camino, su padre, Miguel, asegura que “encuentras a mucha gente amable que te ayuda. Te puedes dar el lujo de estar uno o dos días triste, pero al tercero tienes que sacar la sonrisa y tirar para adelante”. “Es importante tener mucha energía positiva, añade Susana, porque la actitud te ayuda mucho. Algo así, te cambia la perspectiva de la vida y te das cuenta de lo que realmente merece la pena, es mucha lucha, pero también mucha recompensa”.

Una evolución paralela
Respecto a su evolución, la madre asegura que ha sido un camino de aprendizaje mutuo el que han seguido de la mano de las terapeutas del CAIT del Hospital San Juan de Dios de Córdoba. Gracias a este trabajo, en casa y en el centro, han conseguido que, por ejemplo, desde hace un par de años, Aarón pueda ingerir alimentos, algo antes impensable. La coordinadora del centro, Laura Casares, afirma que es un niño lleno de fuerza “una fuerza que nos transmite a nosotros, año tras año, ya que hemos tenido la suerte de ir creciendo juntos. Con esta fuerza nos demuestra que, con constancia y esfuerzo todo se puede conseguir, a pesar de las limitaciones. Además tiene la suerte de contar con unos padres coraje, todoterreno que le ayudan a ello.”

Unos padres que destacan también el apoyo de su hermana Nerea, a la que Aarón está muy unido, en su desarrollo y estimulación, y que están dispuestos a vivir el día a día según las necesidades del momento “al principio no te podías plantear un futuro, solo se trataba de ir asimilando la situación. Aarón nos tiene aquí para todo lo que necesite”.

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